Rosental & Iudin, (1981) sostienen que el ser humano desde su existencia primigenia hasta el logro de la capacidad de tener conciencia social, desarrolló una forma específica de comprender y reflejar su mundo interno así como la realidad objetiva, con imágenes, sonidos, ritmos, espacios, tonos, iconos, o símbolos, a los que llama en su conjunto; Arte, como poderosa herramienta de conocimiento y de energía social transformadora, resultado de su esfuerzo, es decir, fruto de su trabajo, lo que le asiente dialécticamente formar en efecto sus sentimientos y las necesidades estéticas que lo acompañarán por siempre.
Para entender al Arte, se aborda desde el significado etimológico que nos confiere la Real Academia Española (2014) indicando que el vocablo arte procede del latín ars, artis y éste el equivalente al término griego τέχνη – téchne, de donde proviene ‘técnica’. Considera al arte en su acepción primera, como capacidad, habilidad para hacer algo, luego en el segundo significado se refiere a la manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, es evidente que esta conceptualización trae aparejada la idea de las formas distintas del arte, como son las artes acústicas, visuales y las compuestas.
Lo expuesto en el párrafo anterior precisa comprender lo siguiente: las artes acústicas, se denominan así, por ser oído, el principal órgano de percepción, aquí se ubican la música, el canto; El dibujo la pintura, y las técnicas diversas de las artes plásticas y publicitarias, por su órgano de apreciación que es la vista, se denominan artes visuales. Y las que emplean los órganos de apreciación de las dos anteriores, más otros órganos de percepción; como el olfato, el kinestésico y el tacto, se denominan artes compuestas, en ella se distinguen al teatro, la danza y otras artes escénicas. Todas ellas deben transmitir belleza o lograr cambios en el sentir del artista y del pueblo, evitando imitaciones fútiles.
Abbagnano (1964) considera al profundizar el pensamiento del filósofo Platón, quien condena el arte imitativo, ya que el artista se aferra a la ilusión, el filósofo exige el abandono de la realidad de las sombras que se nos aparecen en el mundo sensible; refiriéndose al dialogo del mito de la caverna, y justamente la caverna es el mundo sensible, y fuera de ella está el sol que gobierna todo lo que existe en el mundo visible y que de él depende las cosas que se ven en la caverna.
Platón (1997) sustenta que se vencen las ilusiones acudiendo a la parte superior del alma, que interviene para solucionar problemas complejos; medir, pesar, calcular, y agrega que la imitación se dirige a la parte inferior del alma que es la más alejada de la sabiduría, sustenta que se debe preparar en su educación al hombre para el punto más alto del ser, que es el bien, y se servirá de las ciencias: aritmética, geometría, astronomía, y la música, el bien corresponde al ser ya que hace cognoscibles las sustancias, que constituyen el mundo inteligible, sino que también les da el ser de que están dotadas, las ideas son valores objetivos, el bien es el principio de que surge todo valor y toda objetividad, es el valor supremo.
Es admirable como insiste el filósofo en la educación, por lo que si se sale del mundo sensible se debe volver a él, volver a lo humano, y se llegará a la naturaleza cognitiva, al mundo de la creatividad descartando la imitación que es el nivel inferior del alma.
Mientras que las tendencias artísticas del siglo XV y XVI con sus representantes Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Dante, Petrarca, denominado Renacimiento adicionaron a los rasgos que muestra el vocablo arte la expresión invenzione, refiriéndose a originalidad, como peculiaridad primordial de las obras del arte, por lo tanto, el arte debe trascender lo cotidiano, retornando su mirada al humanismo y lo clásico. Los renacentistas asumieron el arte como comprensión de la naturaleza, rechazan el aspecto de la mímesis como lo reflexionaron los griegos, conciben al acto de creación, como un acto intelectual, vigorizando las invenciones con el manejo de las técnicas empleadas para la obtención de obras bellas.
Al desentrañar el arte etimológicamente, es difícil ahora confundir; arte y técnica o se utilicen como sinónimos, por ello jamás se debe separar de su contexto histórico, de la evolución y desarrollo del hombre, para comprender su razonamiento, y sensibilidad como un todo cargado de originalidad y de energía fluente que vaya más allá de lo cotidiano y de la caverna que aplasta la percepción autentica del ser.
Veamos lo que Read (2007) indica sobre el tema que nos ocupa: “El arte es un modo de expresión en todas sus actividades esenciales, el arte intenta decirnos algo acerca del universo del hombre, del artista mismo, lo que quiere comunicar; su mundo o su fantasía” (p.11 ) es decir, que la expresión en todas las actividades es vital, y si se introduce esta experiencia al mundo de la escuela se contribuirá a fortalecer la personalidad del escolar quien vive afanoso por expresarse.
Ampliar el desarrollo del pensamiento a niveles superiores, por medio del arte, la persona conoce su contexto, así como lo hace a través de la filosofía o de la ciencia; el arte, permite apreciar y darle sentido a la historia del hombre, ya que como conocimiento diferente también se llega a la verdad, verdad dotada de hermosura que sensibiliza al ser que lo practica o vivencia como al resto de humanidad. (Read, 2007)
Ayudar a expresar a los estudiantes, para entender y comprender el contexto desde la experiencia que brinda el arte, es ayudar a los propósitos de contribuir en la mejora de persona humana.
Tatarkiewicz (2001) manifiesta abiertamente “que el arte es una actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir formas, o expresar una experiencia, siempre y cuando, el producto de esta reproducción, construcción, o expresión pueda deleitar, emocionar o producir un choque” (p. 67), claramente se expresa la posmodernidad en esta expresión contemporánea sobre el arte, y lo importante que resulta involucrar el aspecto psicológico, biológico en un ambiente generador de ideas, es decir un dominio sociocultural como las que deben aplicarse en las escuelas de nuestro país a través del teatro.
El arte como expresión histórica de los pueblos sufre transformaciones; pero las que tienen origen en la profundidad del sentimiento humano perduran por siempre, ya que van dotados del valor humano, es aquí que debemos reflexionar e identificarnos con la corriente filosófica del Humanismo, la cual considera que el hombre es el valor central, rescatando su esencia, para transformar el mundo y la propia naturaleza, y del nuevo Humanismo del siglo XXI, que rescata el valor del arte del pueblo y para el pueblo. A partir del Humanismo se generan transformaciones y en educación se van dejando de lado momentos tradicionales, para enarbolar la educación nueva, la cual considera al estudiante como centro del proceso educativo como lo sustenta Rogers (1991) y Maslow (1994)
El conjunto de expresiones artísticas no solo ha estado presente en el desarrollo histórico de los pueblos de manera superflua, sino que han cumplido diversas y muy importantes funciones como indicadores del pensamiento, del sentir, y de las inquietudes de las culturas diversas, de allí su inserción en las escuelas que persiguen la formación integral de los escolares.
La proyección de los pensamientos del hombre a través de sus manos, con el uso de múltiples recursos coloca en evidencia su capacidad imaginativa, al respecto Vygotsky (2008) se refiere “La imaginación como fundamento de toda actividad creadora se manifiesta decididamente, en todos los aspectos de la vida cultural, haciendo posible la creación artística, científica y técnica. En este sentido todo lo que nos rodea ha sido hecho por la mano del hombre” (p.11)
Los docentes no deben estar extraños a este proceso cultural, como tampoco al de formación integral que se pueda llevar en las escuelas, donde el arte tiene un inmenso potencial formativo, por ello se piensa, que la educación encarna un papel de crucial importancia, la cual debe convertirse en un eje transversal para la construcción de una neo humanidad, y en esta juega un rol protagónico, la educación artística con una pedagogía emergente desde el teatro, para un nuevo orden, el orden del siglo XXI; el nuevo orden de la creatividad.
El potencial formativo del nuevo orden de la creatividad es abierto y dinámico, se genera desde el arte en la escuela; por ser en el arte donde se relacionan interactivamente las habilidades de sensibilidad, percepción, creatividad, atención, concentración, dialogar, cantar, interactuar, representar, armonizar, e imaginar, que a su vez generan estilos de usar la mente de manera única, estas características resultan deseables en el mundo actual y por ello surge la necesidad de comprender la creatividad como capacidad humana. Torre (2006)
Por lo tanto, se asume al arte en relación con, el ambiente, el proceso, el producto, y con el artista, estas nuevas perspectivas se amparan en el pensamiento complejo o ecosistémico que los trata como sistemas abiertos.
Cualidades del artista o agente creativo.
Es la persona que ejercita las artes y produce obras artísticas, demostrando su juicio, percepción sensible del mundo real o imaginario. Existen los artistas profesionales, así como también los artistas escolares quienes expresan sus emociones y sensibilidad a la luz de un docente creativo; las cualidades más relevantes son la complejidad y abundancia de energía.
Desde este trabajo de investigación se corrobora que en las actividades creativas se admite demostrar el manejo de una sobreabundancia de energía, como lo sustenta Torre (2006) y los estudiantes no se embarcan en actividades fáciles; las rechazan, para embarcarse en una opción que prometa y presente obstáculos que afrontar, decidirse por la complejidad es asumir posturas creativas.
Vigotsky (2008) refiere que todo niño es un artista natural, y el teatro es un método didáctico que contribuye a estimular y movilizar procesos mentales superiores que ayudarán en su trabajo académico y en su existencia humana, por ello las improvisaciones y dramatizaciones ayudan en la manifestación de sus ideas y valores, demostrando las más variadas clases de creación en un proceso complejo.
Referentes en torno al ambiente creativo.
El ambiente como un eje vertebrador forma con los demás ejes vertebradores una espiral interactiva entorno al fenómeno de la creatividad, latente en el proceso artístico, en el proceso de la entidad educativa para potenciarlo desde un currículo con los objetivos a conseguir, Torre y Violant, (2006) proponen los siguientes referentes: condicionantes genéticos y neurobiológicos, condicionantes educativos en entornos familiares y escolares, la polinización y germinación curricular, condicionantes socio ambientales, si bien es cierto no son todos pero si los más significativos. Estos referentes contribuyen a su expresión, expansión, impulsar, frenar o liquidar la creatividad, en consecuencia, los actos artísticos.
Referentes del arte como proceso.
Coincidimos con Bullón (1989) al referirse al arte como proceso de desgaste de energía esencial de la persona por enunciar su interior y por reflejar lo exterior usando los elementos estéticos que el tiempo le confiere en su desarrollo histórico cultural. En el lapso de creación el individuo busca el desarrollo y proyección de sus sentimientos, su sensatez, sus aprendizajes, su visión del universo para de alcanzar aspectos generales y perdurables para la especie humana.
Referentes del arte como producto.
Referirse al producto artístico, es mostrar el resultado del suceso creativo, exteriorizar a la población el trabajo artístico en todas sus manifestaciones, y convertirlo en expresión interactiva mundial, en presupuesto racional de la historia del hombre, y por la forma como expresa su contexto a través de sus elementos artísticos cubre las insuficiencias estéticas de los hombres, originando obras creativas, dispuestas a proveer sentimientos, deleitar, emocionar o producir choques inesperados en el espectador.
La práctica cotidiana nos revela que el concepto de arte evoluciona, por lo tanto, es abierto a nuevas interpretaciones, los intentos de expresión como proceso y formulación de productos no deben fijarse de forma convencional o cerrada.
Gardner (1999) citado en La reforma de Educación Secundaria. Fundamentación Curricular. Artes ( 2006) manifiesta: el reto de la educación artística está en las relaciones que se generen en los valores que provienen de la cultura, los medios para la enseñanza, los recursos para aprendizaje, la evaluación de las artes, los perfiles y el desarrollo de los estudiantes; considera que las habilidades artísticas son procesos superiores de la mente, por lo tanto los docentes deben tener una preparación idónea que permita que los estudiantes alcancen niveles expresivos divergentes, es una responsabilidad del estado iniciar la capacitación en los caminos de la pedagogía del teatro y es una obligación de los docentes estar a tono con estos avances obtenidos en la enseñanza de la educación artística.
El conocimiento moderno en el campo de la educación artística detalla algunos movimientos o tendencias; entre ellos se tiene:
Se ubican en este movimiento, por ejemplo; Arnheim (1993) quien destaca que la percepción es un hecho cognitivo, por ello considera que percepción y educación artística deben situarse en el centro del proceso educativo, por lo que percepción y creación del arte deben constituirse en elementos primarios de la mente. Nuestra experiencia confirma que la percepción debe educarse ya que como habilidad se muestra como mecanismo sensorial que tiene influencia del medio y de la escuela, lo que lleva a los estudiantes a conocer su contexto y el mundo circundante favoreciendo el análisis, la clasificación y el pensamiento en sus diferentes aristas; complejo, creativo, crítico, por señalar alguno de ellos.
Los aportes de Eisner (2004) en el sentido esencialista menciona que el Arte es un campo de conocimiento diferente, considera que promueve varias formas de pensamiento, como: percibir, expresarse, comprender el contexto histórico cultural, aprender a observar las cualidades de los productos artísticos y la formulación de ideas sobre su naturaleza y argumentos que conllevan a su entendimiento. Eisner refleja una clara postura cognoscitiva y retadora que impulsa el arte en los estudiantes.
El investigador y profesor Gardner (2009) prevé que el reto de la educación artística ésta en la presentación eficaz de los valores culturales, la metodología y evaluación de las artes, con lo que buscan los currículos y el desarrollo de los estudiantes; para este autor es el estudiante el que realiza actividades mentales para transformar símbolos, esto en base al desarrollo de las habilidades artísticas que le permita un docente iniciado en la enseñanza del arte, y si es conocedor de la pedagogía teatral redundará en la manifestación de sus inteligencias múltiples como lo refiere Gardner.
Apuntalado por Read (2007) propone que los valores como la libertad, independencia y solidaridad solo son posibles con el desarrollo de una personalidad integral, legándole al arte la responsabilidad, ya que el arte es consecuencia de la espontaneidad, la creatividad y las habilidades propias de cada sujeto creador, quien libera el espíritu y construye positivamente ideas y sentimientos, Read asume al arte como un proceso generador de estos momentos elevados de la mente, el docente se convierte en un acompañante quien debe entender que el arte se capta, desdeñando el proceso didáctico de enseñanza aprendizaje, esta postura fue asumida por muchos años y la enseñanza de la educación artística revelo simplicidad y ausencia de especialista en las escuelas.
Liderado por los autores Efland A. Stuhr y Freedman. (2003) en el libro “La educación en el arte posmoderno”, perciben que el extenso contexto del multiculturalismo, la valoración y conocimiento de la multiplicidad como alternativas de acercamiento y comprensión a la construcción plural del mundo actual, es por esto, que los currículos se ven enriquecidos con los aportes diversos que ofrece el arte, es así que la creación a través de diversos lenguajes, formas estéticas, revolución de ideas y manifestaciones energéticas representativas se experimentan en ambientes organizados para la creatividad, que en educación se reconozca los aspectos sociales y culturales de los productos artísticos debe ser obligatorio, considerar los resultados de las comunidades y de los pueblos, la posmodernidad se interesa en el arte y la política para comprender temas como la diversidad y la inclusión, la opresión, la desigualdad y la pobreza, muchos trabajan y siguen actualmente esta tendencia desde lados opuestos, más no desde el campo educativo, si bien es cierto que el Diseño Curricular Nacional considera la riqueza cultural y la capacidad del pueblo por mantener la cultura viva y que se vea reflejada en las aulas, es de criticar, porque los actores pedagógicos en un gran porcentaje no cumple con esta tarea encomendada y el sistema de comunicaciones masivas individualizan y enajenan a la población peruana, por ello se debe trabajar de manera transversal la interculturalidad.
Los aportes epistemológicos de Morín.
Morin, Roger, y Motta, (2003) sus aportes referidos al pensamiento complejo, para la mejora del área de arte, nos ayudan a dejar de lado, las viejas teorías conductuales apoyadas en el positivismo y la escuela tradicional. El pensamiento complejo toma en cuenta que el foco de atención no son el sujeto ni el objeto, si no las relaciones, las conexiones, las redes o flujos de energía que tienen lugar entre los elementos. Torre ( 2006) refiere que Morín considera a la complejidad como un principio articulador del pensamiento, es decir pensar la realidad de manera holística; objeto, sujeto en la realidad interactuando en el contexto.
Por eso Moraes (2005) argumenta que pensar de manera compleja, no es fragmentar la realidad, de no dividir lo complejo y lo relacional, es decir, ser capaz de pensar en el objeto y sus relaciones, es entender la dinámica no lineal presente en el conocimiento y en la creatividad, momentos que son generados en los procesos que conviene la educación artística y la dinámica del proceso creador que genera el teatro, esta praxis pedagógica debe darse en un ambiente de libertad, valor axiológico que se desarrolla en el teatro desde sus inicios; como en Oriente y en Grecia, y actualmente consigue la empatía entre docente y estudiantes, alcanza la convivencia democrática, y respeta su naturaleza humana.
Así pues, sustentamos que las prácticas artísticas innovadoras, dinámicas, de conocimientos declarativos surgidos del contexto de los estudiantes, de la realidad procedente de su experiencia, de su percepción y sus carencias se instituyen en estimulaciones auténticas, para iniciar el desarrollo de la creatividad. Satisfacer la necesidad espiritual innata del ser humano es tarea del arte en la escuela desde una visión posmoderna con un enfoque complejo, por lo tanto todo conocimiento logrado a través de esta metodología es gratificante y perdurable para el ser humano.
Entonces, se puede expresar que estamos ubicados en esta nueva concepción, donde la educación artística contribuye con la formación integral del estudiante, convirtiéndolos en seres humanos creativos, que revaloran la cultura, para apreciar y expresar ideas y buenas actitudes a su colectividad, de esta manera la educación artística propicia aprendizajes integrados, al satisfacer la espiritualidad, las funciones sensoriales de expresión y apreciación artística; todo esto en y para el desarrollo de la creatividad.
Referencias bibliográficas.
Abbagnano, N. (1964). Historia de la Filosofía. Barcelona: Ariel S.A.
Arnheim, R. (1993). Consideraciones sobre la educación artítica. España: Paidos Iberica.
Arthur Efland, K. F. (2003). La educación en el arte posmoderno. Barcelona: Paidós.
Barron, F. (1976). Personalidad creadora y proceso creativo. Madrid: Marova.
Boal, A. (2007). Juegos para actores y no actores. (Tercera Edición ed.). Barcelona, España: Alba Editorial, S.L.
Bullón, A. (1989). Educación Artística. Lima.
Efland A., F. K., & P., S. (2003). La Educación en el Arte Posmoderno. Barcelona: Paidós Ibérica.
Eisner, E. W. (2004). El arte y la creación de la mente. Barcelona: Paidós Ibérica.
Faure, G. (1989). El juego dramático a la escuela. Madrid: Cincel.
Garcia Huidobro, V. (1996). Manual de pedagogia teatral. Santiago: Los Andes.
Gutiérrez, C., & Olea, C. (1992). Tesis Estudio exploratorio de la creatividad. Tesis para optar Titulo de Educación. Escuela Superior de Arte Dramático de Trujillo, Perú.
Laferrière, G. (1993). La improvisación pedagógica y teatral. Bilbao : EGA.
Laferrière, G. (1999). La pedagogía teatral, una herramienta para educar. Educación Social, 54 -65. Recuperado el Enero de 2015
Moraes, M. C. (2005). Pensamiento Ecosistémico. Sao Paulo: Vozes.
Morin, E., Roger E., Motta R. (2006). Educar en la era planetaria. Barcelona : Gedisa.
Morin, E., Roger, E., & Motta, R. (2003). Educar en la era planetaria. Barcelona: Gedisa.
Motos, T. (Diciembre de 2009). El teatro en la educación secundaria: fundamentos y retos. Creatividad y Sociedad(14).
Osborn, A. (1963). Los orígenes del conocimiento y la imaginación. Barcelona: Gedisa.
Platón. (1997). La Republica. Madrid: CEPC.
Read, H. (2007). El significado del arte. Losada.
Real Academia Española. (2014). «Arte» Diccionario de la Real Academia Española. (23 .a Edición). Madrid: Espasa. Recuperado el 5 de Abril de 2015, de Diccionario de la Real Lengua Española: http://www.rae.es/
Real Academia Española. (2014). «Taller». Diccionario de la Real Academia Española (23a Edición). (Espasa, Ed.) Madrid. Recuperado el 2015, de Diccionario de la Real Academia Española (23a Edición): www://rae.es./
Real Academia Española. (2014). «Teatro» Diccionario de la Real Academia Española (23a Edición). (Espasa, Ed.) Madrid. Recuperado el 6 de Abril de 2015, de www://rae.es/
Rogers, C. (1991). Inteligencia Creativa: El descubrimiento personal de los valores. México: Trillas.
Rosental, M. M., & Iudin, P. (1981). Diccionario filosófico. La Habana: Editora Politica.
Stanislavski, K. (1980). Un actor se prepara. Buenos Aires: Quetzal.
Stanislavski, K. (2009). El trabajo del actor sobre sí mismo. Buenos Aires: Quetzal.
Tatarkiewicz, W. (2001). Historia de seis ideas. Madrid: Tecnos Grupo Anaya S.A.
Taylor, I. (1975). El pensamiento lateral. Barcelona: Paidós.
Torrance, P. (1994). Creatividad y Educación. Barcelona: Paidós.
Torre, S. D., & Violant, V. (2006). Comprender y evaluar la creatividad (Vol. 2). Málaga: Aljibe, S.L.
Vigotsky, L. (2008). Imaginación y creación en la edad infantil. Lima: Educap/Epla.











